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Lección 1

La Justificación por la Fe

Luc. 18: 9-14

 Introducción

             Siendo Dios infinitamente Justo y Santo, ¿cómo puede Él aceptar y recibir a hombres y mujeres que son pecadores? Nuestro Señor Jesucristo responde a esa importante pregunta en el pasaje que encontramos en Luc. 18: 9-14. En ese pasaje encontramos a dos hombres que creían y tenían fe en Dios, se nos dice de ellos que: “Subieron al templo a orar.”

            Mediante esa parábola el Señor nos describe de una manera gráfica lo que es la doctrina de la Justificación por la fe. Se nos dice en el vs.9: "A unos que confiaban en sí mismos como justos, y menospreciaban a los otros, dijo también esta parábola: "

            El problema de estos individuos era que tenían fe, pero su fe estaba mal depositada, ellos no confiaban en el Señor sino que “confiaban en sí mismos como justos”.  En su corazón ellos pensaban que iban a ser aceptados por Dios, no en base a la justicia del Señor, sino en base a las cosas que hacían y a su propia justicia.

            Cuando ellos miraban dentro de sí, ellos no veían nada que los apartara del Señor.  Si usted les preguntara: ¿Qué pasaría con su alma el día que muera?,  su repuesta inmediata sería: Estaremos con el Señor.

            Pero nuestro Salvador para destruir ese sentido de auto confianza  les presenta esa parábola: Leer vs. 9-14. Cuando nuestro Señor declara que uno de ellos fue "justificado", ¿qué es lo que quiere decir el Señor con esto?

            Lo primero que notamos es que se nos presentan dos hombres que fueron al templo para orar y cada uno recibió un trato distinto y una repuesta distinta. En esta parábola el Señor nos presenta dos personajes diferentes, al orar hicieron dos oraciones diferentes y cuando el Señor les responde ambos recibieron veredictos diferentes. Veamos:

 A.- Dos Personajes Diferentes.

 a.- De estos dos hombres se nos dice que uno de ellos era fariseo.

             Los fariseos se distinguían en su tiempo por ser personas muy estrictas en el cumplimiento de los ritos de la ley.  De ellos habla el Señor en Luc. 11: 42-44. Ellos eran hombres para quienes la reputación delante de los demás tenía más valor que nada en el mundo, por eso cuando oraban se paraban en las calles, cuando ayunaban mudaban su rostro, cuando ofrendaban mandaban a tocar trompeta. La gente los veía con una conducta intachable y una gran moralidad.

 b.- El Otro Personaje Era un Pobre Publicano.

             Los publícanos eran aquellos judíos  que le servían al imperio romano como recogedores de impuestos. Ellos eran la gente más despreciable en la sociedad judía porque habían traicionado a la patria y además porque cobraban más de lo debido.  Así como el fariseo era tenido como la esencia de la moralidad,  el publicano se consideraba como la esencia de lo malvado, ladrón y traidor.

 II.- Los Dos Se Presentaron Al Templo e Hicieron Dos Oraciones Distintas.

 A.- El Fariseo Oraba:

             El fariseo, puesto en pie, oraba consigo mismo de esta manera: Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano."  ¿A quién oraba el fariseo? Él oraba consigo mismo, el foco de su oración no era el Señor, sino su ego. Y lo interesante de todo esto es que los ojos escrutadores del Señor lo estaban viendo.

 a.- El Señor observó tres cosas en él:

 i.-  primero,  que él estaba muy contento consigo mismo por las cosas que hacía,

 ii.-  segundo, estaba muy feliz por la fidelidad con que él cumplía con todos sus deberes religiosos,

 iii.-  tercero,  que su confianza para ser aceptado descansaba,  no en lo que el Señor hizo en la cruz, sino en lo que él era (un moralista).

            ¿Eres tú de los que piensan como el fariseo, que deben ser aceptos por Dios por lo que son y por lo que hacen? ¿Eres de los que piensan que no tienes motivos de qué arrepentirse porque nunca haz roto un plato? ¿Piensas que porque nunca haz robado ni haz matado, ni haz estado en la cárcel no tienes de que arrepentirte?

            Los fariseos modernos cuando usted le predica, dicen: "Ese mensaje le cae bien a fulano".  El fariseo pensaba que el Señor tenía que aceptarlo por su moralismo, por su montón de buenas obras, y por su cumplimiento fiel de los deberes religiosos. Un Señor que no robaba, no mataba, no le hacía daño a nadie, el Señor tenía que aceptarlo en el cielo.

 b.- El Fariseo puede ser calificado como un Mayúsculo Ignorante.

 Hay dos cosas que él ignoraba:

 i.- Lo que Produjo la Caída en el Género Humano.

             Si este hombre hubiera conocido lo que la caída produjo en la raza humana cuando Adán pecó, su orgullo hubiera sido aniquilado, su conclusión al compararse con el publicano habría sido semejante a la que dijo el que una vez fue fariseo, pero por la gracia de Dios fue convertido en apóstol. Fue Pablo el que dijo: "soy el primero de los pecadores".  Él ignoraba la enseñanza del Sal. 51: 5, Sal. 58: 3-5.

            El Señor nos dice que en toda la raza humana, no hay uno que sea bueno, Rom. 3:9 , "ya hemos acusado a judíos y a gentiles, que todos están bajo pecado."

 ii.- Este hombre ignoraba el alcance real de la Ley de Dios.

             Cuando pensaba en homicidio no veía mas allá del acto mismo del homicidio, pero el mismo que dijo "No matarás", también dijo; "cualquiera que odia a su hermano es homicida".  La ley llega hasta el corazón mismo de los pensamientos y de los sentimientos, al centro de nuestras actitudes más internas.

            Por eso todo aquel que piense que se salvará porque ha guardado a su manera los 10 mandamientos se equivoca como el fariseo. La ley no fue dada para salvar a nadie, sino como un espejo para que puedas ver en ella lo que realmente eres, un pecador. 

 B.- La Otra Oración es la del  Publicano.

             Versículo 13: “Mas el publicano, estando lejos, no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: Dios, sé propicio a mí, pecador."  Lo primero que se nos destaca aquí es que este hombre lejos de ser un pretencioso, era una persona con una conciencia clara acerca de Quién era Dios.

            Pero este hombre no sólo tenía una conciencia clara acerca de sí mismo, sino también acerca de Dios. El reconocía su condición delante del Señor y por esa causa él no quería dirigir su mirada al cielo. El experimentaba una profunda vergüenza de sí mismo cuando se miraba ante el espejo limpio y reluciente de la ley de Dios.

            Por eso sólo podía clamar desde lo más profundo de su alma: "Sed propicio a mi porque soy el peor de todos los pecadores".  Esa fue la oración del salmista David cuando miró su alma ante el espejo de la ley de Dios. Sal. 51: 1- 4.

 III.- Vemos también en el texto: Dos Oraciones con Dos Repuestas Distintas. 

             Os digo que éste descendió a su casa justificado antes que el otro; porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla será enaltecido".  Por su corazón quebrantado y humillado delante del Señor el publicano salió premiado con la gracia de la salvación.           Se fue a su casa justificado delante del Señor, libre de culpa, convertido en un hombre nuevo, santo y justo delante de Dios.

            El fariseo por su soberbia y altivez, por su ignorancia y ceguera espiritual,  se fue a su casa con la ira de Dios tronando sobre su cabeza. ¿Cómo será tú situación al terminar ésta lección? ¿Será tu situación semejante a la del publicano o a la del fariseo? Debemos de preguntar entonces:

 ¿Que es la justificación,  ya que se nos dice que el publicano "descendió a su casa justificado?

             Cuando el Señor usa aquí la palabra "justificación" la usa con el contexto de un tribunal en su mente. Cuando una persona es llevada ante un tribunal acusada de diferentes cargos, pero la misma es declarada inocente por un juez competente,  se dice que la persona ha sido hallada inocente o justificada.

            De modo que ser justificado delante de Dios significa que el Señor te declara inocente, sin culpa, sin cargos. Significa que el Señor  declara que tú eres una persona que nunca ha violado Su santa ley.

            Aquí tenemos a un publicano delante del tribunal divino. Este publicano salió absuelto y el fariseo salió condenado. ¿Cómo será tú condición a partir de este momento? ¿Serás condenado como el fariseo o absuelto como el publicano?

            De acuerdo con la enseñanza de este texto, ¿Qué determinación debes tomar usted luego de haber estudiado esta primera lección? ¿Con cuál de los dos personajes te encuentras identificado porque describe tu situación delante de Dios?