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Lección 4

 EL CAMINO POR EL QUE HEMOS DE OBTENER

Y MANTENER NUESTRA COMUNION CON DIOS

 1Jn. 1:7

             Los apóstoles fueron usados por el Señor para tratar diferentes aspectos de la vida cristiana. Juan en este caso fue usado para tratar pródigamente lo concerniente a la comunión del creyente con el Señor. El apóstol trata sobre las bases en que se ha de establecer la comunión entre Dios y el hombre. Enfoca primero de modo negativo la base de la comunión con Dios.

            1 Jn 1:6: "Si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad".

            Luego trata la base de esa comunión de modo positivo, vs 7 :"Pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado." 

            Y el apóstol prueba esto usando como argumento la propia naturaleza de Dios, "Dios es luz y no hay ninguna tiniebla en Él".

            Por tanto si vamos a caminar con Él, quien es luz, debemos andar también en luz. Pero por "Luz" no debemos pensar que se trata de luz natural o artificial, sino que se trata de luz espiritual, de luz divina. El Señor nos habla de las cosas espirituales por medio de las cosas naturales para que podamos entenderlas mejor.

            Dios es original, esencial y eternamente luz,  y no hay ningunas tinieblas en Él. ¿Por qué Dios es llamado Luz sin tinieblas? ¿Y qué es esta luz? A esto respondemos:

             1.- Sabiduría es luz, y el desatino es tiniebla.

             2.- El conocimiento es luz, y la ignorancia es tiniebla

             3.- La Verdad es luz, y el error es tiniebla.

             4.- Santidad es luz, pero la inmundicia es tiniebla.

             Cuando el apóstol dice que Dios es luz, está diciendo que el Señor es sabiduría sin mezcla de desatino, conocimiento sin ignorancia, verdad sin error y santidad sin mezcla de pecado. Y sobre esa base es que los creyentes deben tener comunión con Él; en sabiduria, en conocimiento, en verdad y en santidad ellos van a tener comunión con su Salvador. Veamos:

 I.- Qué es esta comunión con Dios.

             La palabra comunión  viene de la raiz "koinos", que significa "común". En nuestra comunión con Dios se trata  de compartir con el Señor aquellas cosas que tenemos en común con Él. Por eso la comunión puede ser identificada como pasiva o activa.

             i.- Es pasiva cuando se trata desde nosotros hacia el Señor.

             Esta comunión consite en la operación divina que realiza nuestra alma al relacionarse con el Señor. Acontese cuando las facultades de nuestra alma se extienden para relacionarse con el Señor. Cuando la mente es ejercitada para la contemplación del Señor, cuando la voluntad lo escoge y se abrasa a Él, cuando nuestros afectos se fijan sobre Él y se concentran en Él,  cuando nuestros deseos reposan sobre Él, cuando nuestro amor está hundido y arraigado en Él.

         ii.- Es activa cuando se trata desde el Señor hacia nosotros.

             La comunión del Señor con nosotros no es otra cosa que la participación de los bienes  que en Él disfrutamos. Esta comunión con el Señor la disfrutamos en tres aspectos:

                 1.- En Luz.

             Esto se trata de la luz del conocimiento y el entendimiento espiritual,  mediante la cual somos capacitados para entender todas las cosas que a Él le ha placido revelarnos en Su Palabra.

 En 2 Cort 4:6, dice el apóstol: "Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo."

  En el Sal. 36:9 : "Porque contigo está el manantial de la vida; en tu luz veremos la luz.".     

             2.- En Vida.

             La comunión con el Señor nos hace participantes de la vida de Dios. Ef. 4:17, dice: "Esto, pues, digo y requiero en el Señor: que ya no andéis como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente, teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón."  

            La vida eterna que imparte el Señor nos hace participantes de la naturaleza divina,y de esa manera el Señor tiene comunión con nosotros.

             3.- En amor.

             Para   el Señor tener  comunión con nosotros establece un puente y ese puente es el amor. Cuando el alma se convierte, Él derrama su amor en nuestros corazones. Dice Rom. 5:5: "Y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado." 

            Santiago nos habla de esa comunión cuando nos dice en Sant. 4:8 : "Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones." 

            El Señor Jesucristo espresa la misma idea hablandonos en Jn. 15:23: "Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él."   

 II.- Esta comunión con el Señor es atendida y mantenida:

 A.- Por el Señor Jesucristo.

             Esto fue prefigurado en la escalera que a Jacob le unía el cielo con la tierra. Por esta escalera los ángeles bajaban y subían para atender a Jacob y al pueblo de Dios en general. Esto también fue prefigurado con el templo, donde los hombres venían y tenían comunión con el Señor y el Señor tenía comunión con ellos. Como nos enseña Ef. 2:18: "Porque por medio de él los unos y los otros tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre." 

            Toda la Luz, Vida y Amor, que el Señor le comunica a Su pueblo se encuentran en el Señor Jesucristo, exclusivamente. Solo por medio de Él, el Padre le ofrece a tu alma la Luz, la Vida y el Amor como base donde Él tiene comunión contigo.

 Nuestra comunión con Dios es mediante el Señor Jesucristo:

 1.- En virtud de su encarnación. Él asumió nuestra naturaleza introduciéndola para tener comunión con la naturaleza de Dios. De esta manera Él hizo camino para nosotros, de modo que pudiéramos llegar hasta el lugar santísimo.  

2.- Por virtud  de su ejemplo que nos invita a caminar con Dios. Por medio de las doctrinas que predicó, por las obras que Él hizo y por la manera en que se entregó a adorar a Su Padre. Todo ejemplo que nos dió cuando éste es imitado por nosotros es una puerta hacia la comunión con Dios.

 3.- Por virtud de su muerte que ha hecho reconcilación para con Dios en Su sangre. Limpiándonos el camino para llegar a tener nosotros comunión con Dios.

 4.- Por virtud de su rresurrección. Que es la base en la que nosotros somos introducidos para alcanzar una nueva vida y es solamente en esa nueva vida en la que genuinamente podemos tener comunión con el Señor.

 5.- Por virtud de su ascensión al cielo. Sólo después de su ascensión al cielo descendió sobre los creyentes la Influencia y el Poder divino por medio de la fe.

Mediante esto, ellos pueden caminar sobre el mundo y ascender a las montañas de los cielos para tener comunión con Dios.

 6.- Por virtud de su intercesión. Porque el Señor intercede por nosotros delante del Padre es que podemos alcanzar la comunión con el Rey del universo.

 B.- Esta comunión con Dios es mediante el Espíritu Santo. La gracia del Señor Jesucristo y el amor de Dios son comunicados al alma por el Señor.

El apóstol Pablo nos habla de ésto diciendo en 2 Cort. 13:14: "La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros." 

 El Señor hace efectiva esta comunión con Dios:

 1.- Santificando nuestros corazones y asimilando nuestra naturaleza a la de Dios. ¿Por qué no hay comunión entre la luz y las tinieblas, o entre el fuego y el agua? Porque no existe nada en común entre sus naturalezas, no hay similitudes entre la naturaleza de una cosa y la otra.

            Así como en los elementos de la naturaleza hay similitudes entre sus elementos, así ocurrre entre el alma y Dios, que hay similitudes entre las naturalezas de ambos. El Señor dijo: "Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza".

            Nuestra comunión con el Señor se establece cuando, mediante la santificación del Espíritu, son removidas aquellas enemistades  y todos aquellos pecados que impedían esa comunión con el Señor.

 2.- Aplicación.

 ¿Cómo podemos obtener y manter nuestra comunión con el Señor?

 1.- Nuestra comunión con Dios puede ser obtenida y mantenida mediante el ejercicio de nuestra fe en el Señor Jesucristo.

              Notemos que el nombre del Señor Jesucristo es "Enmanuel", sig. Dios con nosotros. 1Jn. 4:15, dice: "Todo aquel que confiese que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él, y él en Dios."  A travez de la fe en el Señor Jesucristo, Dios se comunica a sí mismo a su pueblo en luz, vida y amor.

 2.- Manteniendo ejercicio diario de arrepetimiento.

             Para que ningún nuevo pecado o acusación de la conciencia interrumpa nuestra comunión con el Señor. Dice en Prob. 20:9: "¿Quién podrá decir: Yo he limpiado mi corazón, Limpio estoy de mi pecado?."  Es por eso que necesitamos diariamente arrepentirnos, 1Jn 1: 8 nos advierte diciendo: "Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros. " Pero que buena es la noticia que nos da, enel versículo 9: "Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad. Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a él mentiroso, y su palabra no está en nosotros." 

 3.- Mantén un curso constante de oración y alabanza al Señor.

 i.- La oración es una ordenanza muy especial, mediante la cual se mantiene la comunión con el Señor. Dice en 1 Tes. 5:17, "Orad sin cesar" manda el apóstol Pablo. El orar con fe, perseverancia y fervor es una puerta abierta hacia la comunión con el Señor.

 ii.- Manten un curso constante de alabanza a Dios. La alabanza es la gran ordenanza que en el cielo mantiene la comunión con Dios en un estado de perfección.

Y ella nos levanta en el presente estado para alcansar una grata comunión con el Señor. 

4.- Mantente a ti mismo puro.

             Aquí no estamos hablando de pureza absoluta, sino de limpieza de todo pecado y tentación, de mortificación de toda carnalidad que se levanta en nuestros miembros. Dice en Mat. 5:8: "Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios."  Y el Sal. 18:26: "Limpio te mostrarás para con el limpio, Y severo serás para con el perverso."

 5.- Manten al Señor en tus pensamientos y míralo con los ojos de tu mente.

             Ten presente al Señor no sólo cuando vienes al templo para cumplir con las ordenanzas de la adoración; no sólo en tus tiempos de devocionales,  sino siempre, al levantarte y acostarte, en la casa y en la calle, en el baño y la oficina, donde quiera que te muevas, mantén presente el hilo de la comunión con el Señor. Que con el salmista David tú puedas decir en el Sal. 16:8: "A Jehová he puesto siempre delante de mí; Porque está a mi diestra, no seré conmovido."

  6.- Camina en amor.

             El amor es un afecto esencial para toda comunión con los santos y para toda comunión con el Señor. Juan afirma en 1Jn. 4: "Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor; y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él." 

 7.- Camina en comunión con los miembros del pueblo de Dios.

             La iglesia debe ser estimada como un huerto de amor, porque ahí cohabitan todos aquellos que son el plantío del amor de Dios. Los mejores frutos del amor que en este mundo puedan cosecharse deben ser recogidos en la Iglesia Biblica de la Trinidad y en cada iglesia del Señor a travez del mundo.

Porque en los corazones de sus miembros ha sido derramado el amor de Dios.

Por esto vemos el amor floreciendo y dando frutos en los matrimonios y demás relaciones que sostienen los hijos de Dios.

            Quienes viven en comunión con el Dios de amor buscarán establecer una viva comunión con los hijos del Padre. No permitas que el diablo llene tu corazón de desafecto, prejuicios,  intolerancia, malestar, enojo e ira contra tu hermano,  no permitas que "el sol se ponga sobre tú enojo". Amén.